Todos los motoristas (prudentes y responsables) sabemos lo importante y trivial que es un casco para salir a rodar. Aunado al propósito principal con el que se destinaron, también nos protege contra las inclemencias del tiempo. Como lo es en caso de lluvia, aire con mucha humedad, tierra y otras partículas que nos imposibilitarían el poder ver con claridad y respirar sin molestias. Es por esto que tu casco se merece el mejor trato y cuidado como él lo hace por ti. Aquí te dejamos algunos consejos útiles que puedes poner en marcha para extender la vida útil de tu mejor aliado a la hora de rodar.

1. Limpia el interior de tu casco una vez por semana.

El casco también podemos considerarlo como una prenda más de vestir, ya que también transpiramos por la cabeza, orejas, rostro y cuello. Por lo que debido al pH ácido del sudor se empieza a degradar y a manchar el interior del casco. En la gran mayoría de los cascos actuales, es posible retirar la parte acolchada del interior para poder lavarla. Si no es el caso, utiliza un trapo húmedo con algo de jabón líquido para lavar suavemente el interior, recuerda que siempre debe secarse a la sombra.

2. Evita la exposición al sol y los tonos obscuros.

El sol degrada los polímeros protectores de la parte interna del casco, por lo que pierde de manera progresiva su función principal. Además de que si tu casco es de tonalidad obscura se acelerará este proceso. Lo recomendable es evitar los tonos obscuros y satinados. Es muy importante recordar que aunque los cascos no son materia orgánica, sí son perecederos también, por lo que es importante antes de adquirir un casco revisar su fecha de caducidad (puedes ver más de esto pinchando aquí).

3. “Escombra” las ventilas/escotillas de respiración una vez al mes.

Casi nadie recurre a este importante consejo; cuando salimos a rodar el casco también atrapa las partículas de contaminación y otros componentes del aire por medio de unos pequeños filtros que se encuentran en la parte interna entre las ventilas y tu rostro para que tú puedas respirar y refrescarte lo mejor posible. Por lo que es muy importante limpiar con aire comprimido y con un trapo húmedo en el interior de las ventilas para remover las partículas que se puedan ir acumulando a través del uso.

4. Limpia el exterior del casco después de cada uso.

Sea el casco que tengas, siempre estará expuesto a la intemperie. La lluvia y otros factores climatológicos actúan de igual que con la carrocería de un automóvil. Para evitar que se impregnen manchas y se quede percudido (sobre todo en tonos satín/mate) toma una franela húmeda con algún limpiador de superficies (no abrasivo) y dale unas pasadas a tu casco y así perdurar el color y lo estético. Si sales de viaje y no llegas a algún destino que tengas estos componentes a la mano, no está demás llevar un frasco pequeño con agua y jabón líquido con un poco de alcohol y darle una limpiada a tu casco después de una larga travesía.

Quédate pendiente a la parte 2 donde te traeremos más consejos que te ayudarán a tener impecable tu casco.

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