Sin duda alguna el postenfriador o intercooler y el turbocargador siempre van de la mano. Sin embargo, al postenfriador no le dan la importancia que se merece. Separados estos dos dispositivos no lograrían tener la función destacada. Pero si los juntas son capaces de hacer maravillas. Para lograr entender el objetivo de los postenfriadores es recomendable que primero entiendas la función de un turbocargador.

Mejores amigos por siempre.

La función de un postenfriador es, como su nombre lo dice, enfriar después del turbo. En el turbo todo el aire que es comprimido se calienta por acción del mismo. Enfriar no es el único objetivo que tiene el postenfriador, también evita el paso de vapor de agua que está en este aire.

Motor turbo
Motor Turbo

La alta temperatura se traduce a poca densidad, por lo que el aire ocupa mayor volumen. El objetivo al enfriar el fluido es revertir este efecto: volver el aire después del turbo más denso para que ocupe menos volumen. Este proceso lo hace gracias a que el aire pasa por un serpentín el cual está constantemente enfriando gracias al radiador o al viento del camino.

Inseparables.

La temperatura óptima a la que un postenfriador debe dejar el aire está entre los 30°C y 40°C. De otra manera estaríamos viendo una falta de eficiencia dentro del sistema. Si el turbocargador se conectara de manera directa al motor el efecto del turbocargador posiblemente ni se notaría. Este eleva la temperatura del fluido a más de 100 °C debido a las altas velocidades. Por lo que si entra de esta manera al motor, el rendimiento sería contraproducente.

El turbocargador y el postenfriafdor son componentes complementarios, uno no podría vivir sin el otro. Quizá el turbocargador luzca más importante, pero la realidad es que sin el postenfriador, su trabajo estaría incompleto.

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