Monterey, California, fue símbolo de excentricidad y lujo la semana pasada. Uno de los eventos más importantes del año donde Mercedes-Benz no perdió la oportunidad de presentarle al mundo su creación más visionaria, el Vision EQ.

Pasado y futuro unidos.

Está totalmente pensado como un Streamliner. Así es, esos autos que en los años 40 y 50 se hicieron muy populares por tener una aerodinámica muy reducida en fuerza de arrastre y una carrocería muy peculiar. El EQ ha mantenido esa esencia con look casi de una sola curva. Claro, sin mencionar su enorme aleta de tiburón en la parte trasera. Este auto, aunque no haya sido su principal intención o propósito, rompe una enorme brecha generacional. Une el pasado de la firma alemana con un futuro no muy lejano, expresando puramente lo que Mercedes-Benz es capaz de hacer. Un elemento muy importante en su diseño fue el juego de luces que va en los costados inferiores del EQ en una tonalidad azul eléctrica, que termina en los faros traseros, cambiando a color rojo casi como si fuera una línea continua.

Mercedes-Benz EQ en su presentación oficial en Monterey, California.
Cortesía Mercedes-Benz.

Monoplaza que no es de Fórmula 1.

Una característica muy peculiar sobre el EQ es su forma de acceso. Como monoplaza no tiene puertas laterales. En vez de eso, se le equipó una “frontal” que se abre como un jet de caza. Esta no cubre por completo al ocupante y deja un habitáculo muy parecido al  speedster, teniendo solo un visor en lugar de parabrisas. Por supuesto, es necesario utilizar un casco para correrlo en las pistas.

Estamos más que ansiosos porque este futuro de Mercedes-Benz llegue a las concesionarias. Un estilo que cambiará mucho al mercado automotriz.

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