¿Preferirías comprar un Porsche antiguo que un Bugatti Chiron, un Pagani Huayra o un Koenigsegg Regera nuevos? Estamos casi seguros que dijiste que no y no te culpamos. Pero para los coleccionistas privados es más valioso tener un auto con una historia y significado único, que tener un híper deportivo de 400 km/h.

Igual de valioso que el oro.

Interior del Porsche Proyecto oro.
Cortesía Porsche.

Esta edición ‘one-off’ del 911 (993) fue pintada en color oro y con detalles en las costuras de los asientos del mismo color. Dándole un toque más de exclusividad. La subasta de este cotizado ejemplar duró poco menos de 10 minutos, donde millonarios pujaron por tener el 911 dorado. Finalmente, se cerró la venta a un precio de 3.125 millones de dólares, rompiendo la marca del Porsche más caro de la historia. Superando por completo a todos los modelos históricos de la marca de Stuttgart.

¿Qué lo hace tan especial?

Fue una edición especial de la época, un paquete al que se le denominó WSL II. Del cual, solamente se hicieron 325 unidades y solo una, el que vemos aquí, con la pintura especial de oro, que fue presentada en septiembre de 2018. Un detalle ingenioso es la placa 001/001 que se encuentra en el chasis, un elemento que posiblemente aumenta el ego del propietario al saber que es el único que tiene ese modelo en el mundo. 

placa trasera del Porsche Proyecto oro.
Cortesía Porsche.

¿Qué se obtiene por 3.125 millones de dólares?

En pocas palabras: calidad, deportividad y elegancia. Todo un compuesto de elementos que hacen de este 911 un deleite a quien lo maneje. Mecánicamente hablando, tiene incorporado el famoso motor bóxer de 6 cilindros de 3.6 litros twin-turbo ventilado. Que produce 444 HP y 431 lb/ft de torque. No son prestaciones exuberantes, pero recordemos que estamos hablando de una pieza digna de un museo.

Hay cosas que importan más que la potencia bruta.

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