El motor de combustión interna es el alma de la motricidad en el mundo de la industria automotor; y sin duda, el componente más importante. El nicho de las motocicletas es donde el ingenio se lleva al límite por cuestiones de falta de espacio para colocar componentes. Debido a esto es que en la industria automotriz es posible encontrar tanto motores reciprocantes como motores Wankel.

Sin embargo, los ingenieros han hecho de las suyas para crear las motocicletas realmente dignas de admirar con motores reciprocantes compactos. Y por compactos no quiere decir que la cantidad de cilindros se vea afectada; (con excepción de la Dodge Tomahawk por razones evidentes) tal como lo comprobó Paul G. Maloney, el ingeniero detrás de las victorias de Yamaha por más de 20 años en MotoGP y WSBK. Maloney creó una motocicleta única en su clase con un motor de ocho cilindros.

Si quieres que algo salga bien, hazlo tú mismo…

Remontándose al año 2008, en Australia, para Maloney (como todo motorista amante de los trayectos a toda velocidad por los circuitos y con todo su expertise en el ámbito) su hambre por alcanzar más velocidad y tener más poder al rodar aumentaba sin hallar una motocicleta que pudiera satisfacerle. Fue así que Maloney decidió crear su propia motocicleta. Una que superara los límites de cualquier impresionante motocicleta hecha para los circuitos; por lo que fundó su propia empresa, Maltec Performance Engineering, con el único propósito de concebir la motocicleta más poderosa del mundo.

El objetivo, ha sido crear una buena motocicleta; una que sea efectiva, funcional, eficaz y que además lo sea “a lo bestia”.

Paul G. Maloney

El nacimiento de un ejemplar de 334 hp y 242 kg

En el 2009,  Maloney, con ayuda de Clayton Stairmand (otro ingeniero experto) desarrollaron el primer prototipo del motor que impulsaría su motocicleta. Este se originó de tomar los motores tetracilíndricos de 998 cc de un par de Yamaha R1 2006 y 2008 de sexta generación; con estos se hizo uno solo de ocho cilindros en V a 90° (por lo que sería realmente un ocho cilindros en L).

La PGM-V8 que carece de cualquier tipo de sobrealimentación, es más potente que un Golf R MKVII, ambos con el mismo desplazamiento de motor

Pero la ardua investigación y experimentación para materializar su añorada idea sucedió hasta el 2015. En ese año la PGM-V8 vio la luz del mundo. Es una Naked que toma su nombre por el mismo motor de ocho cilindros enfriado por líquido, de 40 válvulas, sistema de inyección electrónica firmado por MoTec, y 1,996 c.c. de desplazamiento. Va acoplado a una transmisión de seis velocidades con Quick Shifter; ahora perfeccionado, calibrado, y compuesto en su mayoría de aluminio.

Está listo para ser acoplado a un bello y estético chasis de fibra de carbono, que entrega la impensable cantidad de 334 equinos de potencia a 12,800 rpm y 214 Nm (157.84 lb-ft) de par a 9,500 rpm. Todo esto da como resultado una magnánima y única hyperbike purasangre en su clase de 242 kg (peso de operación).

Con estas prestaciones la PGM-V8 consiga la casi irreal relación de potencia de 0.724 kilogramos por caballo de potencia; cifra que increíblemente consigue ser menor que las track-only de la Ducati Superleggera (0.787 kg/hp) y Kawasaki Ninja H2R (0.752 kg/hp).

Los mejores componentes, en una obra completamente artesanal

Es una motocicleta completamente hecha a mano hasta en sus componentes. Y como buena motocicleta pensada para los circuitos -aunque también está homologada para calle-, la PGM-V8 puede conseguir ese peso de operación debido a que carece de cualquier sistema electrónico de ayudas.

Además, cuenta con un sistema de escape en titanio Akrapovic de cuatro salidas; diseñado exclusivamente para la PGM-V8, que le brinda esa exquisita nota de un F1 de la década de los setenta. El sistema de suspensión totalmente ajustable es Öhlins adelante y atrás; los frenos firmados por Brembo; rines Marchesin de aleación magnesio-aluminio; y neumáticos Michelin 120/70 Z y 190/50 Z, delantero y trasero respectivamente, ambos rodada 17.

Todo lo anterior es para dotarla de una inmejorable maniobrabilidad y agilidad de conducción. A pesar de que la velocidad tope no está declarada oficialmente por el fabricante -es más una invitación para descubrirla por sí mismo-, con todo su arsenal hace ver a la icónica Suzuki Hayabusa como un pequeño scooter.

Lo que viene para el futuro

La PGM-V8 tiene un costo de 180,000 USD, equivalentes a aproximadamente a más de 3 millones de pesos mexicanos. Esto la convierte en (además de la más poderosa) la más cara del mundo.

Como dato curioso, Maloney a través de la página oficial de PGM, empieza a esparcir la noticia de que hay planes para un nuevo y más potente modelo V8; con un motor igualmente extraído de la hermana mayor de la Yamaha R6 (ahora de octava generación,  pero de 32 válvulas) y que produzca la estratosférica cifra de más de 400 caballos de potencia.

Al parecer, la industria de las motocicletas mantendrá los reciprocantes como el único tipo de motor. Sin embargo, la manera de cómo se transmitirá la potencia generada por el motor al eje trasero, es otra historia.

¡Sigue al pendiente de First Ride para más artículos como este!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Introduce tu nombre aquí por favor