La nueva generación del mítico Porsche 911 está en las últimas fases de pruebas. Tiene que pasar rigurosas pruebas de distintas demandas: Nieve, agua, derrape, ahorro de combustible, entre otras. Y cómo ignorar la nueva parte trasera, que es el cambio más notorio en el diseño.

Alrededor del mundo.

Nuevo Porsche 911 siendo sometido a pruebas.
Cortesía: Porsche.

Si creías que las marcas solamente hacían pruebas en sus instalaciones o en algunos circuitos, estás equivocado. Porsche ha llevado al menos 5 nuevos 911 a puntos estratégicos que demandan casi el 100% de las capacidades del auto. Empezando por Nürburgring, donde se evalúa el rendimiento del motor, transmisión, frenos, sistema de refrigeración y ventilación. En Italia, se evalúan aceleración, velocidad máxima y comportamiento de carreras, en el circuito de Nardò.

Posteriormente son llevados a Estados Unidos, al Valle de la Muerte en Nevada, el punto más bajo de estas pruebas (90 metros por debajo del nivel del mar). Por otro lado, también en EE.UU., son llevados a las montañas de Colorado, donde están a 4,300 metros de altura. Aquí se evalúa el rendimiento de los turbos y la oxigenación del motor. En total, estos 911 de prueba, recorren alrededor de 3 millones de kilómetros, todo con el fin de que el auto sea 100% eficiente y con el mejor rendimiento posible.

Nuevo Porsche 911 siendo sometido a pruebas.
Cortesía: Porsche.

Algunas no tan rigurosas…

No todas sus pruebas son tan extremas como lo has pensado. También son evaluados como autos del día a día. Para ello son llevados a las ciudades más importantes donde se hacen las pruebas, pero sobre todo en carreteras de Alemania. Evaluando normas de tráfico, garantizando que sus sistemas nunca vayan a fallar. En fin, les presentamos a la octava generación del Porsche 911.

¡Un auto histórico!

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