Te has preguntado ¿porqué los muscle cars americanos tienen ese distintivo sonido de un turbo pero sin serlo? Aquí te explicaremos a qué se debe esa peculiar característica que aumenta mucho, pero mucho el poder de un vehículo.

¿Para qué sirve?

Sirve para que el auto tenga mayor potencia, sin incrementar el número de cilindros. Es necesario una combustión más rápida del combustible y para ello es indispensable tener más oxígeno. Existen varias formas de hacer esto y las más comunes son con un turbo cargador o un súper cargador donde ambos, aunque sean muy diferentes, tienen la misma función.

Súper cargador del Demon. Cortesía: FCA

Aire, todo se basa en el aire.

En esta ocasión hablaremos sobre los súper cargadores. La mayor diferencia entre un turbo y un súper cargador es que este último está conectado por una banda al tiempo del motor girando a las mismas revoluciones. Con esa conexión se tiene ese “boost” tanto en bajas como en altas revoluciones. En cambio, en un turbo es necesario esperar a que la turbina gire los suficientemente rápido para poder mandar aire a presión hacia el motor. De ahí proviene ese famoso dicho “Boost loading o turbo lag”.

Un súper cargador está compuesto por dos rotores que se empatan uno al otro, comprimen el aire y lo mandan directo al motor. Al igual que en un turbo, este debe pasar por un intercooler para poder enfriarlo y que tenga un mejor efecto en el motor. La mayor ventaja de un súper cargador ante un turbo es la inmediata respuesta del “boost”. Pero ese beneficio también tiene una consecuencia. Al estar conectado por una banda al motor y tener las mismas revoluciones, el motor se desgasta porque está activo en todo momento y se deteriora con mayor rapidez.

Diagrama de un Súper cargador. Cortesia: American Muscle

¿Le pondrías uno a tu auto?

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