Ford ya hizo su parte al sacar el totalmente nuevo Shelby GT500 que habíamos estado esperando desde hace casi una década. La colaboración con Shelby American tuvo muchos problemas a lo largo de los años, pero tal parece que por fin han logrado mantener una relación positiva. Ahora, el legado que dejó Carroll Shelby en la industria automotriz tiene un digno ejemplar de culminación, el GT500 Signature Edition.

Conservando el estilo Muscle Car

Shelby GT500 Signature

Si bien Shelby American pudo seguir los pasos de Hennessey Performance al cambiar el supercargador por 2 turbocargadores, decidieron mantener la esencia patriótica que ha caracterizado a los autos americanos a través de los años. Claramente existen los pros y contras en ambos sobrealimentadores, pero solamente el mercado americano es el que sigue vendiendo este tipo de configuración de serie.

Esto debido a que, aunque a muchos puristas les duela aceptarlo, es un poco más eficiente el uso de un turbocargador. Gracias a que este no exige el máximo rendimiento en todo momento, solo cuando es necesario. Pero claro, existe el famoso y tan odiado turbo lag, tiempo en el que tarda el turbo en girar a las RPM adecuadas y poder entregar el boost necesario para lanzar como un cohete al vehículo.

En fin, el motor de este Shelby GT500 Signature Edition se ha modificado ligeramente. Cuenta con un supercargador Whipple, un sistema de enfriamiento Shelby que incluye radiador, intercambiador de calor y un tanque de aluminio. Así como tubería de escape Borla, frenos Brembo de 6 y 4 pistones, entre otras modificaciones. Mismas que hacen pasar la potencia del Signature Edition de 760 a 825 HP. No es mucho el incremento, pero claro que tanto en un drag strip y como en un circuito marcarán la diferencia.

Shelby GT500 Signature

Detalles con clase

Dejando atrás el poder absoluto, pasamos a las modificaciones físicas que de igual forma incrementan su rendimiento. Estas son una nueva fascia delantera que hace juego con sistemas de refrigeración y admisión internos, nuevo splitter y difusor trasero, que mejoran la aerodinámica al tener un mejor flujo del aire a altas velocidades. Por último, la parrilla y cofre tan agresivos, se modificaron para lucir un poco más sutiles.

Pero recuerden, esta cobra de Las Vegas es mucho más ponzoñosa que la proveniente de Detroit.

Pasando a lo estético, los asientos se reemplazaron por unos con estilo más retro. Estos tienen un gran trabajo de costura en el respaldo y justo antes de la cabecera se encuentra la firma del mismísimo Carroll Shelby. Evidentemente esta es una adaptación, ya que desgraciadamente Carroll nos dejó ya hace varios años. Esta firma también está presente en ambos tapetes delanteros y en diversos lugares del interior, pero sin saturar. Las 50 unidades totales que se producirán, podrán tener ambas opciones de transmisión: manual o automática. Donde esperemos que al menos un 75% de estas sean manuales. Este es un auto de colección que deja un legado inigualable, así que, sería poco acertado tener un clásico con la transmisión equivocada.

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