En los años 90, con el boom de los autos japoneses deportivos, se popularizó el tuning, el arte de modificar y personalizar un auto a gusto del propietario. Hasta el día de hoy sólo lo habíamos visto en autos a gasolina. Pero, UnpluggedPerformance, le ha apostado al mercado eléctrico. Y vaya que les ha ido bien.

Tesla es la clave.

Freno carbono cerámico de Unplugged Performance.
Cortesía Unplugged Performance.

Un auto a gasolina es muy fácil de modificar mecánicamente, solo cambias una pieza por otra mejor y te otorgará mayor poder o torque. En cambio, en uno eléctrico, debes tener mucho más cuidado por todos los sensores y circuitos que dominan el tren motriz. Es muy fácil dañar alguno de estos y hacer que el auto ya no funcione.

Por esta razón, Unplugged Performance se ha olvidado por completo del tren motriz y se enfoca en modificar las partes mecánicas de los Teslas, Model 3, S y X. En los varios paquetes de personalización vienen incluidos mejoras de frenos a carbocerámicos, suspensión deportiva, sideskirts, splitters e incluso el reemplazo de los logos por fibra de carbono. Aunque estos no sean componentes que alteren la velocidad tope, hacen que el auto vaya más rápido de 0-100Km/h, mejorando las marcas de la misma Tesla.

Vista trasera del Unplugged Performance Model S.
Cortesía Unplugged Performance.

¿El interior también?

Así es, puedes hacer que modifiquen el interior con la combinación de colores y estilo que gustes. Ya sea desde un negro elegante y empresarial, hasta uno que combine con el exterior del auto. O bien, también puedes cambiar los asientos para que estos vayan más con el estilo de vida que llevas. En fin, las opciones de combinación solamente se limitan a tu imaginación… y a tu presupuesto.

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